Los problemas de sueño que
aparecen en nuestros adultos mayores son un inconveniente para quienes lo
padecen por cómo influyen en su salud y calidad de vida. Los profesionales
sanitarios debemos concienciarnos de que estos trastornos del sueño son más
frecuentes en la vejez, en especial el insomnio, y que debemos preocuparnos por
formarnos para evitar intervenciones sanitarias inadecuadas. Es labor del
profesional de enfermería adquirir las competencias y habilidades que lo
capaciten para llevar a cabo una educación sanitaria que ofrezca una asistencia
de calidad que englobe los posibles tratamientos de los que se disponen para
que sea entre el profesional sanitario y el paciente y/o cuidador quienes
decidan la opción que más se adapta a las necesidades y circunstancias de cada
anciano.
La inadecuada satisfacción de
la necesidad de sueño en nuestros mayores puede considerarse un problema de
especial repercusión dadas sus consecuencias para su salud y calidad de vida.
En la mayoría de los casos es el resultado del propio proceso de envejecimiento,
en el que tienen lugar una serie de cambios biológicos que tienden a reducir la
intensidad, duración y continuidad del sueño1. En otros casos se debe a la
presencia de trastornos del sueño, como el insomnio, el más frecuente, que va
asociado como síntoma muy común a enfermedades como la demencia de tipo
Alzheimer o que aparecen como efecto adverso de ciertos medicamentos muy usados
en el ámbito geriátrico.

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