Se ha demostrado durante
muchos años que las personas de 65 años en adelante corren mayores riesgos de
presentar complicaciones
graves por la influenza en comparación con los adultos jóvenes sanos
porque las defensas del sistema inmunitario de los seres humanos se debilitan
con la edad. Si bien las temporadas de influenza pueden variar en su gravedad,
en la mayoría de las temporadas, las personas mayores de 65 años son las que
soportan la carga más pesada en términos de la gravedad de la influenza.
La mejor manera de protegerse
contra la influenza y las posibles complicaciones graves de la enfermedad es la
que recomiendan los CDC: que todas las personas de 6 meses de edad en
adelante reciban la vacuna contra la influenza estacional cada año antes de
fines de octubre. No obstante, mientras los virus de la influenza sigan en
circulación, la vacunación debería continuar durante toda la temporada de
influenza, incluso en enero o después.
Es sumamente importante que se
vacunen las personas de 65 años de edad en adelante ya que tienen alto riesgo de
desarrollar complicaciones graves debido a la influenza. Las vacunas contra la
influenza se actualizan cada temporada según sea necesario
para adaptarse a los cambios en los virus. Además, la inmunidad va
mermando a lo largo del año, por lo que es importante la vacunación anual para
garantizar la mejor protección posible contra la influenza.

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