La vitalidad no es cuestión de edad

A la etapa de la adultez tardía se llega al mismo tiempo que la jubilación. Es un momento donde el tiempo empieza a estirarse porque quedan vacíos: ya no hay obligaciones laborales y, en la mayoría de los casos, ya no está el compromiso de ser proveedores en la familia. Así que lo mejor es prepararse para ello y buscar opciones que ayuden a llenar esos espacios: empezar un negocio, una pequeña empresa, embarcarse en ese proyecto del libro que siempre se quiso escribir, pintar, hacer ejercicio o viajar.

“La tercera edad o la vejez hace parte del ciclo evolutivo de los seres humanos. Es una etapa por la que la mayoría tenemos que pasar, que incluye muchos cambios a nivel fisiológico, emocional y social, y lo importante es que cada una de estas transformaciones no llegue de manera sorpresiva.  Hay que prepararse y también hay que empezar a desmitificar, porque es una etapa sobre la que hay muchos mitos, como que el adulto mayor ya no podrá hacer nada, ni tener amigos, o que hay pérdida completa de la salud. 

Algo de lo que poco se habla es que en el proceso de envejecimiento se pasa por  diferentes tipos de duelos. Los asociados a problemas de salud, porque aunque no haya quebrantamientos acentuados, sí se da una pérdida de la capacidad física; y los duelos en materia afectiva, porque amigos cercanos y hermanos empiezan a morir. Eso sin contar con la manera condescendiente como algunas familias trata a los adultos mayores.

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