Una de las principales causas
para que suceda el abandono, es que la persona adulta mayor ya no posea
una vida laboral útil y comience a generar gastos en la familia. Situación que
causa tensión y trasforma el trato de sus hijas e hijos, amistades y parientes
cercanos
Con la mirada perdida,
sumergidos en sus recuerdos y con una sonrisa apenas esbozada en sus rostros
encontremos a muchos ancianos que tratan de estar en paz en su último hogar. Es
evidente que tienen su pensamiento puesto en un lejano pasado, con sus mentes
en regresión que los ubican en los tiempos de su feliz vida como padres de
familia, en aquellos años difíciles, de mucho trabajo y sacrificio, pero
también colmados por el cariño de sus hijos, quienes fueron sus compañeros de
vida durante largos años, y a los que el destino cruel le arrebató.
Al sufrir una fractura con las
personas más cercanas, los ancianos tenderán a replegarse o desplazarse a un
rincón de la casa. Reduciendo aún más su núcleo social y la interacción con los
demás, provocando cuadros depresivos y aislamiento.
Otro caso frecuente ocurre
cuando la familia se apodera de los bienes materiales de la o el adulto mayor,
aprovechando su fragilidad, falta de memoria o dependencia. El abandono cobra
sentido cuando al dueño original se le ignora, o se le agrede (física o
verbalmente) y en ocasiones se le desplaza de la familia llevándolo a asilos o
albergues en contra de su voluntad.

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