La patología hepática del
anciano ha despertado menos interés que la de otros órganos, ya que el hígado
juega un escaso papel en el envejecimiento.
No existen enfermedades
hepáticas específicas de la edad avanzada, pero las modificaciones anatómicas y
funcionales del hígado ligadas al envejecimiento justifican cambios en la
frecuencia y comportamiento clínico y evolutivo de algunas enfermedades hepáticas,
en comparación con el que se observa en pacientes más jóvenes.
En esta revisión se examinan
los aspectos más destacados del estado del hígado en la población sana de edad
avanzada, así como las características de las enfermedades hepáticas más
prevalentes en esta edad, especialmente la aproximación diagnóstica ante los
problemas hepáticos más comunes en la edad avanzada: la elevación asintomática
de las transaminasas y la ictericia.
La patología hepática del
anciano ha despertado menos interés que la de otros órganos, ya que el hígado
juega un escaso papel en el envejecimiento, debido a la ausencia de
enfermedades hepáticas específicas de la edad avanzada. Las modificaciones
anatómicas y funcionales del hígado ligadas al envejecimiento, justifican que
en el anciano la frecuencia y comportamiento clínico y evolutivo de algunas
enfermedades hepáticas difiera del observado en pacientes más jóvenes. Por otra
parte, la posible coexistencia de la enfermedad hepática con otras
enfermedades, como hipertensión arterial, diabetes o patología cardiovascular,
puede influir negativamente en el curso evolutivo y el pronóstico de la
hepatopatía en los ancianos.
En esta presentación se
revisan los aspectos más destacados del estado del hígado en la población sana
de edad avanzada, así como las características de las enfermedades hepáticas
más prevalentes en esta edad.

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