Muchos dan por hecho que el
aislamiento social es un serio riesgo para la salud, sobre todo para los
adultos que rondan el medio siglo de vida. En 2010, un estudio concluyó que
pasar mucho tiempo a solas puede ser tan peligroso como fumar 15 cajetillas de
cigarrillos al día. Muchos científicos asumieron que la soledad es la gran
culpable. Sin embargo, una investigación posterior tiró por la borda esta
sospecha.
Un nuevo estudio le ha dado
otro giro a este punto de vista, mostrando que incluso a las personas a las que
no les importa estar solas siguen siendo candidatas potenciales para fallecer
cuando sus conexiones sociales disminuyen.
Incluso para aquellos que
parecen disfrutarlo, estar solo puede ser peor de lo que a simple vista parece.
De acuerdo con un estudio que analizó los hábitos de vida y comportamiento de
personas de más de 50 años, la soledad puede aumentar el riesgo de muerte entre
las personas de edad. Sin embargo, encontraron algo más grave, ya que los
efectos del aislamiento social sobre la salud podrían ser mayores que los de la
soledad. Según los investigadores,
tanto el aislamiento social como la soledad eran factores predictores de una
muerte temprana. Para el estudio, los expertos consideraron como aislamiento
social el contacto limitado con familiares, amigos y vecinos. Por su parte, la
soledad fue valorada a través de un cuestionario. Una percepción personal
más que de comportamiento. De
esta manera se encontró que la soledad y el aislamiento social inciden
gravemente en la salud y aumenta el riesgo de muerte entre las personas de más
de 50 años

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