Casi la mitad de las personas
mayores de 65 años declara que su actividad principal en el día está
relacionada con el ocio. Esta realidad no debe entenderse per se cómo positiva ya que si el
ocio no se entiende como un espacio para el desarrollo mental, físico y
emocional del adulto mayor ese tiempo estará perdido y no contribuirá a un
envejecimiento activo y sano.
Toda actividad enmarcada en el
ocio no se debe dejar al azar, es necesario estructurarlo
en base a criterios de consciencia, adaptación y equilibrio
para que sea un tiempo verdaderamente efectivo y enriquecedor.
La cultura del tiempo libre ha
evolucionado con el paso de los años y ha adquirido un papel fundamental en la
sociedad actual. Sin embargo, la mayoría de personas ancianas en la trayectoria
de su vida no tienen dicha concepción. Para ellos éste es un espacio residual
que llenar con cualquier pasatiempo. En general se encuentran perdidos sin una
verdadera capacidad de elección sobre su espacio de ocio. Hay que tener en
cuenta que nuestros ancianos de hoy constituyen la primera generación que llega
a la vejez con una alta esperanza y calidad de vida pero no saben cómo
actuar.

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