No todo lo que tiembla es Parkinson

Una de las características más visibles del Parkinson —padecimiento que generalmente se presenta a partir de los cincuenta años— es su característico temblor llamado “de reposo”. Por esta razón, cualquier desorden visible del movimiento suele asociarse, erróneamente, con esta enfermedad.

a enfermedad de Parkinson fue descrita por primera vez en 1817 por el médico inglés James Parkinson. Pertenece al grupo de padecimientos que en conjunto reciben el nombre de “desórdenes del movimiento”. Clínicamente, la enfermedad se caracteriza por temblor de reposo, bradiquinesia o aquinesia (es decir, dificultad para iniciar movimientos), rigidez e inestabilidad postural.
La enfermedad de Parkinson tiene una evolución crónica y progresiva, y es consecuencia de la degeneración de un grupo de células nerviosas ubicadas en el área del cerebro conocida como sustancia nigra pars compacta (Figura 1). Estas células son productoras de una sustancia llamada dopamina, la cual cumple la función de un mensajero químico que transmite señales hacia otra parte del cerebro denominada cuerpo estriado, el cual se encarga de controlar los movimientos musculares finos e intencionados.
La presencia de los síntomas de la enfermedad de Parkinson se debe a que más o menos el 80 por ciento de las neuronas de la sustancia nigra se degeneran y mueren, ocasionando una disminución significativa del aporte de dopamina hacia el cuerpo estriado. La causa de la enfermedad es desconocida; su origen es multifactorial, y no parecen intervenir factores genéticos, aunque se han descrito algunas formas de enfermedad de Parkinson que están ligadas al cromosoma 4q 21-23 (Park 1), así como otros genes ligados al Park 2, que son genes autosómicos dominantes. Sin embargo, estas variantes son raras.


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