actividades cognitivas para adultos mayores


Enfermedades como el Alzehimer, el Parkinson y otros tipos de demencia afectan gravemente la calidad de vida de aquellas personas que las padecen. Debido al deterioro progresivo del rendimiento de los circuitos colinérgicos que conforman el sistema cerebral, aparece diferente sintomatología como la pérdida de memoria a corto y largo plazo, alteración en la capacidad de razonar, afasia o pérdida de vocabulario -lo que conlleva que se desconozca el significado de términos de empleo cotidiano-, apraxia -o falta de coordinación en los músculos implicados en la fonación-, pérdida de la capacidad espacial y cambios en el carácter, que muchas veces son repentinos.



Llegados a este punto, la estimulación cognitiva puede ser muy útil para tratar a las personas que padecen estas enfermedades. La estimulación cognitiva consiste en la aplicación de un conjunto de acciones que tienen como objetivo mantener o incluso mejorar el buen funcionamiento cognitivo a través de determinados ejercicios. El objetivo que se persigue con esta estimulación es trabajar en aquellas áreas afectadas o alteradas por –simplemente- el paso del tiempo, o por el desarrollo de alguna enfermedad que ha comprometido el adecuado funcionamiento cognitivo de la persona, tales como las ya mencionadas Parkinson o Alzhimer o las demencias vascular o senil.



Para la estimulación cognitiva, se han desarrollado numerosos ejercicios cuya finalidad es conseguir, como se comentaba anteriormente, una mejora significativa en todas las funciones cognitivas del paciente. Los ejercicios pueden ser realizados fácilmente por los cuidadores de la persona mayor en su propio domicilio. Y en el caso de aquellas personas que se acudan a centros de cuidado de día o residan en centros especiales para mayores, sus cuidadores también podrán implementar en su programa diario de actividades estos ejercicios cuyos resultados lograrán notarse en poco tiempo, dependiendo del caso.

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