El gasto en la población de edad es una inversión, no un costo

Los gastos en los sistemas de salud, la atención a largo plazo y entornos favorables más amplios a menudo se presentan como costos. En este informe se adopta un enfoque diferente. Se considera que estos gastos son inversiones que fomentan la capacidad y, por lo tanto, el bienestar y la contribución de las personas mayores. Estas inversiones también ayudan a las sociedades a cumplir sus obligaciones con respecto a los derechos fundamentales de esas personas. En algunos casos, el retorno de estas inversiones es directo (mejores sistemas de salud permiten mejores condiciones de salud, lo que a su vez favorece la participación y el bienestar).

En otros casos, el retorno puede ser menos obvio, pero requiere la misma consideración: por ejemplo, la inversión en la atención a largo plazo ayudará a las personas mayores con una pérdida significativa de la capacidad a mantener una vida digna y también puede permitir a las mujeres permanecer en la fuerza laboral, además de fomentar la cohesión social al compartirse los riesgos dentro de la comunidad. Al replantear la justificación económica para la acción de esta manera, desplazamos el debate desde el enfoque de minimizar los llamados costos hacia un análisis que tiene en cuenta los beneficios que pueden perderse si las sociedades no logran hacer las adaptaciones y las inversiones adecuadas. Cuantificar y considerar cabalmente la magnitud de las inversiones y los dividendos que producen será crucial para que los responsables de tomar decisiones conciban políticas bien fundadas.


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