A los efectos de determinar las formas de
considerar la salud y el funcionamiento en la vejez, el informe define y
distingue dos conceptos importantes. El primero es la capacidad intrínseca, que
se refiere a la combinación de todas las capacidades físicas y mentales que un
individuo puede utilizar en un determinado momento. Sin embargo, la capacidad
intrínseca es solo uno de los factores que determinarán lo que una persona
mayor puede hacer. El otro es el entorno en el que habita y su interacción con
él. El entorno ofrece una serie de recursos o plantea una serie de obstáculos
que, en última instancia, determinarán si una persona con un determinado nivel
de capacidad puede hacer las cosas que siente que son importantes.
Así, aunque una
persona mayor pueda tener capacidad limitada, aún podrá hacer las compras si
tiene acceso a medicamentos antiinflamatorios o a un dispositivo de apoyo (como
un bastón, una silla de ruedas o un scooter eléctrico), o si vive cerca de un
medio de transporte asequible y accesible. Esta relación entre el individuo y
el entorno en el que vive, y cómo interactúan, es lo que se conoce como
capacidad funcional, definida en el informe como los atributos relacionados con
la salud que permiten a las personas ser y hacer lo que tienen razones para
valorar. A partir de estos dos conceptos, en este informe se define el
Envejecimiento Saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad
funcional que permite el bienestar en la vejez.
Para entender el
Envejecimiento Saludable es fundamental tener en cuenta que ni la capacidad
intrínseca ni la capacidad funcional se mantienen constantes. Aunque ambas
tienden a disminuir con la edad, las opciones de vida o las intervenciones en diferentes
momento del ciclo de vida determinarán el camino, o la trayectoria, de cada
individuo.

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