Aunque no hay una persona mayor típica, la sociedad
a menudo ve a las personas mayores de una forma estereotipada que puede inducir
a discriminar a personas o grupos, simplemente por su edad. A esto se llama
discriminación por motivos de edad, y es posible que actualmente sea una forma
aún más generalizada de discriminación que el sexismo o el racismo. Un
estereotipo generalizado relacionado con la vejez es que las personas mayores
son dependientes o representan una carga. Esto puede dar lugar a que, al
formular las políticas, se suponga que el gasto en las personas mayores es solo
una sangría para las economías y se ponga énfasis en la contención del gasto.
Las suposiciones acerca de la dependencia debido a
la edad ignoran las numerosas contribuciones que las personas mayores hacen a
la economía. Por ejemplo, una investigación en el Reino Unido, en 2011, calculó
que, después de compensar los costos de pensiones, bienestar social y salud con
las contribuciones realizadas a través de impuestos, gastos de consumo y otras
actividades de valor económico, los adultos mayores hacían un aporte neto a la
sociedad de casi 40 000 millones de libras, una cifra que será de
77 000 millones de libras en 2030.

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