El envejecimiento de la
población también ocasiona muchos otros cambios sociales, los que al combinarse
harán que el envejecimiento en el futuro sea muy diferente al de generaciones
anteriores. Por ejemplo, la urbanización y la globalización han traído consigo
un aumento de la migración y la desregulación de los mercados laborales (39,
40). Para las personas mayores que tienen los conocimientos deseables y
flexibilidad financiera, estos cambios crean nuevas oportunidades. Otras, en
cambio, posiblemente vean a las generaciones más jóvenes migrar a zonas de
crecimiento, mientras ellas quedan en las zonas rurales más pobres sin las
estructuras familiares ni las redes de seguridad social a las que
tradicionalmente hubieran podido acudir en busca de apoyo.
Las normas de género también
están cambiando en muchas partes del mundo. Una función esencial de las mujeres
ha sido la de cuidadoras, tanto de los niños como de los familiares de edad.
Esto restringió la participación de las mujeres en la fuerza laboral remunerada,
lo que tuvo muchas consecuencias negativas para ellas, como un mayor riesgo de
pobreza, menor acceso a servicios de salud de alta calidad y a servicios de
seguridad social, mayor riesgo de abuso, mala salud y menor probabilidad de
acceder a una jubilación. En la actualidad, las mujeres cada vez más desempeñan
otras funciones, lo que les proporciona mayor seguridad en la vejez. Pero estos
cambios también limitan la capacidad de las mujeres y las familias para cuidar
a las personas mayores que lo necesitan. Junto con las cifras en rápido aumento
de personas mayores que precisan atención, esto significa que los viejos
modelos de atención de la familia simplemente no son sostenibles.
Los cambios tecnológicos
también están acompañando el envejecimiento de la población y crean
oportunidades nunca antes disponibles. Por ejemplo, Internet puede permitir una
conexión permanente con la familia a pesar de la distancia, o acceder a
información para orientar la autoasistencia de una persona mayor o proporcionar
apoyo a los cuidadores. Los dispositivos de ayuda, tales como los aparatos de
audición, son más funcionales y asequibles que en el pasado, y la “tecnología
ponible” ofrece nuevas oportunidades para controlar la salud y ofrecer
asistencia sanitaria personalizada.

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