Para definir cómo se es una persona adulta mayor, es necesario abordarlo
desde una perspectiva biopsicosocial o también llamada visión integral. Uno de los objetivos
del Instituto para la Atención de los Adultos Mayores es “Fomentar una cultura
de la vejez y el envejecimiento, en la cual las personas adultas mayores se
consideren y sean consideradas sujetos socialmente activos y en la que el
envejecimiento sea vivido como un proceso normal, como parte del ciclo vital”.
Por tal motivo, para participar activamente en la construcción de esta
cultura de la vejez y el envejecimiento, es necesario plantear de manera clara
cuáles son los conceptos básicos a partir de los cuales se planifica y se
actúa.
Desde nuestro punto de vista, el envejecimiento es un proceso de cambios a través del
tiempo, natural, gradual, continuo, irreversible y completo. Estos cambios se
dan a nivel biológico, psicológico y social, y están determinados por la
historia, la cultura y la situación económica, de los grupos y las personas.
Cada persona envejece de manera diferente, dependiendo de sus
características innatas, de las que adquiere a través de la experiencia y de
las circunstancias a las que se haya enfrentado durante su vida.
El envejecer implica procesos de crecimiento y de deterioro. Es decir,
de ganancia y de pérdida, y se da durante todas las etapas de la vida.
Es importante señalar que las diferentes disciplinas le dan significados
distintos al envejecimiento.
En general, las ciencias sociales y del comportamiento lo caracterizan
como un proceso de desarrollo; no así la perspectiva biológica, que hace
referencia a las pérdidas y deterioro de la última etapa de la vida.

Comentarios
Publicar un comentario