El envejecimiento poblacional ha impuesto un nuevo
reto para los sistemas de salud de los distintos países: hoy en día, lo más
importante no es continuar aumentando la longevidad de las poblaciones, sino
mejorar cualitativamente la salud y el bienestar de estas. Con tal fin, se ha
desarrollado en las últimas décadas el término calidad de vida, que ha sido
utilizado por especialistas de las más diversas disciplinas, como filósofos,
economistas, sociólogos, psicólogos y médicos. Cada quien ha enfocado el
término de manera diferente, en consonancia con su profesión.
El envejecimiento del organismo humano es un
proceso individual y colectivo a la vez, en el sentido que se produce en el
individuo, pero es muy condicionado por la sociedad, por la calidad de vida y
por los modos de vida. En la actualidad son muchas las personas en el mundo que
dedican su esfuerzo y estudio a lo que podría denominarse como la nueva cultura
de la longevidad. En realidad, es el intento de vivir más y en mejores
condiciones físicas, sociales y mentales, producto que el avance social está
orientado hacia esa dirección: buscar un modelo de envejecimiento competente en
un sentido útil y productivo, capaz de fortalecer desde un punto de vista
genérico de la salud su calidad de vida.
El envejecimiento es
en sí mismo es un proceso cuya calidad está directamente relacionada con la
forma como la persona satisface sus necesidades a través de todo su ciclo
vital.
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