La demencia senil es un término que
concentra la disminución del
funcionamiento intelectual que interfiere en las funciones cotidianas y
que afecta, de forma completa o parcial, a dos o más capacidades del
paciente, como la memoria, el lenguaje, la percepción, el juicio o el
razonamiento. La demencia, a
veces, esta denominada incorrectamente como “senilidad” o “demencia senil”, al
conectarla de forma inherente al envejecimiento del paciente.
La
enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 y el 80
por ciento de los casos de demencia. En términos generales, la demencia suele
ocurrir a una edad avanzada, entendiendo ésta a partir de los 60 años. Por lo
que el envejecimiento supone uno de los factores de riesgo más significativos.En la mayoría de los casos, la demencia es una enfermedad de carácter degenerativo y, por lo tanto, irreversible. Por ello, las funciones o capacidades que se pierdan no podrán volver a ser recuperadas por el paciente.
Como excepción, existen algunas causas de la demencia que, si son detectadas a tiempo, pueden ser reversibles. Éstas son, por ejemplo, algunas lesiones cerebrales, tumores en el cerebro, cambios en los niveles de glucosa, calcio o sodio (en estos casos la demencia se considera de origen metabólico), o niveles bajos de vitamina B12 en sangre.

Comentarios
Publicar un comentario